domingo, 28 de octubre de 2012

Rincón del escritor: La nieve de un triste domingo II



 La nieve de un triste domingo II
(Primera parte-Aquí)
Me contemplo a mi misma en medio de la nieve, la sangre que salia de mi pecho teñía la blancura de la nieve haciéndola parecer un poco menos pura. Lamenté darme cuenta de que ni muerta podía abandonar este mundo. Ahora era una alma en pena, condenada a vagar eternamente en la soledad. No siento el frío pero aun así noto que mi piel, o lo que fuera que es, congelada. Me encuentro entre el cielo y la tierra, atrapada en medio de dos mundos, seria tan fácil volver con mi cuerpo y luchar otra vez por vivir, pero a estas alturas, mirando mi cuerpo congelándose, prefiero ignorar una segunda oportunidad. Tengo las ideas claras y aunque la tristeza aun domina mi mente siento unas ganas inmensas de salir de aquí, quiero ver el mundo que hay a fuera aunque sea la ultima vez.  
Mis pies aun tocaban al suelo y comencé a andar lentamente hacia dentro, no me había fijado antes pero en el suelo había mucha de mi sangre perdida, que ahora ya no necesitaba. Ahora solo soy un nido de sentimientos dentro de una bolsa transparente que camina sin dejar ninguna huella. Bajo la escala sin el mínimo esfuerzo y llego a un salón que esta echo un desastre. Evito mirar los cuerpos sin vida que están estirados al lado de la mesa. No creo que lo soporte aun siendo un espíritu. Siento ganas de llorar, pero esta vez ya no puedo, las lagrimas ya no se acumularan en mis ojos, ni bajaran lentamente por mi mejilla. Es una sensación rara, sentir nostalgia por echar de menos la vida es un poco raro.  
Salgo a fuera sin ni siquiera abrir la puerta. Todo esta tranquilo, no oigo los gritos de la vecina gritándole a su marido, ni el ladrillo de el perro del vecino de adelante, todos esta quietos como si guardaran un minuto de silencio para este trágico suceso. Pero luego seguirán con sus vidas sin marcha atrás, como si ese minuto no significara nada, ¿pero en realidad tiene que significar algo? Analizo el silencio aquí a fuera y me pregunto si los disparos se podían oír desde aquí, en un domingo como este cualquier ruido era escuchado por los ciudadanos por muy débil que fuera.   
Camino calle abajo sin saber exactamente hacia donde me dirijo. No tenia ningún lugar a donde ir ahora que ni siquiera mi propia alma tiene un hogar. Empieza a nevar otra vez y yo noto como los pequeños copos de nieve atraviesan mi cuerpo provocándome un extraño escalofrió. Alzo la vista y me fijo en el gris del cielo, más allá de las nubes, o más allá del espacio, esta el lugar donde tanto ansío estar ¿estarán mis padres esperándome allí arriba o ellos, al igual que yo vagan por la tierra buscando una escapatoria para no perderse para siempre? Quizás. Cierro los ojos. Solo quizás, no muy lejos de aquí ellos estarán buscándome para llevarme a casa. 









1 comentario:

  1. Wolaaa,
    Escribes muy bien, me ha gustado mucho.^-^ Enhorabuena y sigue así!

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